27 ene. 2012

"MENS SANA IN CORPORE SANO"

NO DESCUIDES TU ALIMENTACIÓN. Si te encuentras bajo/a de moral, deprimido/a, con ansiedad... es probable que descuides tu alimentación o, incluso, que "pagues" tu frustación con la misma, dejando de comer o comiendo a destiempo y grandes cantidades, intentando calmar de esta forma tu ansiedad.. El peligro de enfermar de un "Trastorno de la Conducta Alimentaria" no es tan difícil. Es un hilo muy fino y frágil que en cualquier momento puede romperse. Una mente mal nutrida deja de funcionar correctamente: si tu cerebro no recibe los nutrientes necesarios puedes llegar a ver la realidad distorsionada. Estas conductas son una especie de droga: crees que te sientes bien en el momento que, o bien controlas la comida negándosela a tu cuerpo y mente, o bien te atibborras de la misma. Sin embargo, es una sensación de bienestar ficticia y breve seguida de una mayor ansiedad, desesperación... Has sido maltratado/a en el trabajo o en otros ámbitos de la vida, pero en el momento en que "juegas" con la alimentación, eres tú mismo/a quien empieza a maltratar a tu cuerpo y alma, sufriendo pues un doble maltrato: el de terceros y el tuyo mismo. Recuerdo que en su momento escribí: "La comida es mi droga. Necesito olvidar". Pero ¿conseguía olvidar?: NO. En los breves momentos en los que tramaba cómo evitar comer y engañar a mi familia y a los que me rodeaban, evidentemente sí que lograba concentrar mis pensamientos en otro tema. Pero ¿qué ocurría con los sentimientos de culpabilidad que ahora eran dobles, con mi autoestima que cada vez destruía más, con el intenso sufrimiento cada vez que subía unos míseros cien gramos de peso y un largo etcétera? 

Cuando leo o veo que una víctima de acoso laboral empieza voluntaria o involuntariamente, consciente o inconscientemente a "jugar" con la comida, se me enciende una alarma roja en mi cabeza. No lo hagas, oblígate a ser ordenado/a en tus hábitos alimenticios. 
Recuerda que sólo un cuerpo y una mente fuerte están preparados para luchar contra el daño que te han causado. ¡No te destruyas aún más!
¡MENS SANA IN CORPORE SANO!

21 ene. 2012

EMPRESA TÓXICA / ACOSO LABORAL

Una empresa mal organizada, sin una clara distribución de tareas, es decir,  una institución  en la cual no están perfectamente definidas las obligaciones y competencias del trabajador, ha de alertarnos: estamos en un clima laboral donde la probabilidad de que se produzcan conflictos y posteriormente comportamientos de acoso moral es bastante elevada. Seguramente se trate de una empresa tóxica, es decir, "venenosa" y por tanto dañina para la salud del empleado. En una empresa tóxica impera el malhumor, el estrés, el mal ambiente, la desconfianza, falta de compañerismo, una competividad insana, la tensión,  la presión tendenciosa...
Si estás en un lugar así es importante que sepas reconocer cualquier actitud de acoso y saber cómo cortar o al menos reaccionar correctamente ante ella. Es muy difícil desconectar emocionalmente de tu/s jefe/s, compañero/s, pero es lo que realmente hemos de hacer, para que nuestro mundo laboral no nos afecte y destroce.
 
Algunas recomendaciones si te encuentras en una institución de este tipo y por cualquier razón no puedes abandonarla::
      
     -No hables de tu vida privada. Cuanto menos sepan de ti mejor. Piensa que cualquier cosa que digas puede ser motivo de burla, malinterpretación...
     -Intenta crear un muro infranqueable para que no conozcan tus debilidades. Se aprovecharían de tus "puntos flacos" para atacarte por allí.
     -No muestres tus emociones. Una sonrisa junto a una cara "de póker"  puede ser tu mejor aliado. El acosador disfruta si percibe que te está haciendo daño. Si no lo consigue o cree que no lo consigue, es probable que abandone su ataque. 
     -Establece tus prioridades. Es cierto que en el trabajo pasas muchas horas, pero fuera tienes tu familia, tus hobbies, tus amigos...Intenta desvincularte emocionalmente.
     -La asertividad es un punto muy importante. No dejes "pasar ni una". Haz valer tus derechos desde un principio, reaccionando y hablando de forma pausada, educada y clara, sin expandirte demasiado. No tienes que dar demasiadas explicaciones, pues podrías perder los nervios y la compostura.
     -No minusvalores nunca a un manipulador/acosador. Su gran abanico de tácticas te pueden sorprender en cualquier momento.

En definitiva, mantente en tu sitio. Eres una persona a la que se le debe un respeto, y cualquier actitud irrespetuosa ha de ser cortada inmediatamente (asertividad).





12 ene. 2012

VÍCTIMAS DE ACOSO LABORAL: SENTIMIENTOS QUE NOS ASUSTAN

Así como el acoso laboral pasa por diversas etapas (seducción, conflicto, acoso propiamente dicho, mobbing o acoso grupal...) la curación también. Todas las víctimas, cuando hablamos entre nosotros/as descubrimos muchos puntos en común. Si eres víctima de acoso moral o mobbing y aún no has podido hablar con otros afectados probablemente pienses que eres culpable, dudes de ti mismo/a y, con frecuencia sientas que eres mala persona por los pensamientos de rabia y odio que afloran en ti. Seguramente te da vergüenza hablar sobre ellos con otras personas. Pues te sorprenderías si lo comentas con algún "compañero de fatigas". Todos hemos tenido esa etapa en la que el odio y la rabia podían más que la razón. Hemos tenido sentimientos y pensamientos que nunca antes habíamos experimentado y eso mismo nos asusta. Recuerdo ahora perfectamente que cuando estaba en la oficina, en más de una ocasión, aún sin saber realmente que estaba siendo acosada, pensaba y deseaba que la misma se quemara, que mi acosador y sus compinches sufrieran lo suyo... Pero como me dijo una vez uno de mis terapeutas: una cosa son los sentimientos y otra las acciones. Es totalmente humano y natural que surjan deseos de venganza cuando alguien te hace tanto daño. En unas personas esta etapa durará más, en otras menos, pero si somos sinceros con nosotros mismos, todos lo hemos experimentado. Es una etapa muy dura y poder hablar con alguien sobre ella es una muy buena ayuda. Con el tiempo, las heridas se van curando y empiezas a poder controlar tus emociones, a racionalizar. En ese momento percibirás que ya no hay odio ni rabia contra tus maltradores. Llegas a la conclusión de que no merece la pena hacerte daño a ti mismo/a "dedicándoles" tu tiempo. Los recuerdos siguen latentes pero de otra forma menos intrusiva y los aceptas con más tranquilidad: con dolor pero sin rabia ni odio. Tenemos que ser conscientes de que el maltrato psicológico produce un daño tan profundo que necesitamos mucho, mucho tiempo para superar las secuelas y poder encontrarnos de nuevo. Pero ¡ese momento llega! y percibes que esta experiencia te ha enriquecido en algunas facetas de tu vida. Muchas víctimas de acoso coinciden en decir que se sienten más humanas, te resulta más fácil ponerte en la piel de la persona que sufre... Hay incluso una etapa en la que descubres "talentos" hasta ahora latentes en ti y que empiezas a desarrollar. 

1 ene. 2012

HE APRENDIDO...

He aprendido que es necesario hablar y desahogarse y no permitir que el dolor se “enquiste”. Durante un par de años estuve encerrada en mi misma, sin hablar del tema, llevada por un inmenso miedo a revivir la situación. ¡Qué absurdo! Pretendía olvidarlo todo de esta manera, pero en mi cabeza no paraban de rodar secuencias de situaciones ocurridas en el trabajo.  Cualquier palabra, tono de voz, situación de la vida cotidiana que me recordaba la oficina despertaba en mí sensaciones más que desagradables. Me refugié en la comida, mejor dicho, en controlar la comida. Un día, no sé porqué ni cómo, mi psiquiatra me hizo hablar del tema: me sentí como si me hubiera desprendido de una enorme y pesada piedra y empecé a mejorar rápidamente. 
Es muy difícil afrontar la situación pero callando no hacemos otra cosa que alargar el proceso de curación.  La sensación de ahogo y bloqueo, cuando te empiezan a hablar del tema es cada vez menor, una vez te has desahogado. La primera vez es, como en tantas otras situaciones de la vida, la más difícil.

He aprendido que hay que dejarse llevar y guiar por los profesionales, por muy absurdas que nos parezcan sus recomendaciones. Recuerdo que mi terapeuta me hizo escribir una carta por duplicado a mi acosador y así lo hice. Una la tenía que enviar a la oficina y la otra ¡QUEMARLA!  En el momento que me dio esta indicación mi psiquiatra me tuve que reír y me sentí también muy reacia a hacerlo, pero cumplí con su recomendación y, curiosamente, me hizo sentir mejor. Evidentemente no obtuve respuesta alguna ni esperaba noticia alguna de su parte, pero al menos pude expresar lo que sentía en aquel momento y era otra forma de desahogo.

He aprendido que la información es imprescindible: hay que leer sobre el tema en foros, libros… Es una gran ayuda, quizás no en una primera etapa, en la que se es incapaz de leer algo que recuerde lo sucedido, pero sí posteriormente, cuando emocionalmente estamos ya algo más estables y fuertes. La información es muy importante para que como víctima puedas identificar lo que ha ocurrido, entender que no eres ni la primera ni la única persona que ha vivido una situación así y que, por tanto, tus reacciones físicas y psíquicas son comprensibles, explicables y normales.

He aprendido que una alimentación sana y equilibrada es un buen alimento para el alma. Dejar de comer o comer con desorden no es precisamente una ayuda para superar una depresión. Quizás nos haga sentir bien por unos breves instantes, pero es realmente un autoengaño.

He aprendido que siempre hay un camino para salir, que hay que dejarse ayudar, que hay que poder llorar y no intentar aguantar y aguantar y que las heridas al aire libre curan con mayor celeridad que si las dejamos “dentro”.