25 sept. 2011

ACLARACIONES SOBRE EL MALTRATO SUTIL EN EL TRABAJO

Te insultan, gritan, te mandan hacer trabajos humillantes o por debajo de tu cualificación profesional...; éstas son conductas típicas de acoso moral en el trabajo fáciles de detectar.

Pero, ¿qué ocurre con aquellos otros comportamientos sutiles, difíciles de reconocer, que poco a poco van mermando nuestra autoestima y provocando un caos emocional?

En mi opinión, es muy importante informar sobre este tipo de maltrato, dado que la víctima, por desconocimiento del tema, no reconoce situaciones de esta índole, cuando son éstas precisamente las que producen un daño mucho más profundo.

Expondré tan sólo las que he vivido yo y en este momento recuerdo. Seguramente habrá muchas más.

NINGUNEO. No te ven, te ignoran. Ejemplo: Al entrar no te saludan. Se reúnen y hablan entre sí, pero no te invitan a formar parte de la conversación. No te escuchan o te hacen callar con un gesto facial, dándote la espalda o simplemente sacudiendo la mano.Salen en el descanso a tomar café y te dejan sol@ en la oficina.

AMENAZA CORPORAL. El acosador adopta una postura corporal que resulta amenazante para la vícitma. Ejemplo: Estás sentad@ detrás de la mesa, se acerca el acosador y apoyándose sobre la mesa se inclina sobre ti mientras te insulta en tono despreciativo pero sin gritar: "Eres una histérica". En este caso se combina el maltrato directo, no escondido ("histérica") junto con una postura corporal que provoca miedo en la víctima. El movimiento de manos también puede adoptar las formas de una amenaza: te están hablando en tono enfadado y elevan la mano.

INSULTOS INDIRECTOS. El acosador no te insulta claramente, sino que usa un lenguaje sutil y maquiavélico. Ejemplo: "Esto lo podría hacer cualquiera""no hace falta tener muchas luces para esto", "me decían a mí que era raro, pero anda que tú...", "viniendo de ti no me extraña".

ACTITUDES BURLESCAS. Ejemplo: Imitan tu voz,  cambian tu nombre llamándote de alguna forma que saben que te disgusta, se ríen a tus espaldas...

COMPORTAMIENTOS HUMILLANTES "ENMASCARADOS". No me refiero a la adjudicación de tareas por debajo de tu capacitación y cualificación profesional, que evidentemente constituyen objeto de acoso, sino a aquellas conductas enmascaradas que te hacen sentir que no eres más que basura. Ejemplo: Tiran papeles que ya no sirven a tu mesa, envoltorios de caramelos, bolígrafos que ya no escriben... Dejan todos los "trastos" encima de tu mesa para que tú los guardes...

NEGACIÓN DE MATERIAL O INFORMACIÓN NECESARIA. Ejemplo: Vas a pedir algo imprescindible para realizar tu trabajo a la persona pertinente y recibes constantemente la siguiente respuesta: "no sé"

ACTITUDES DE DESPRECIO. Expresiones de asco y desprecio, sonrisas irónicas, respuestas sarcásticas... Ejemplo: Te atiborran de trabajo a última hora y cuando intentas decir que no te da tiempo escuchas por respuesta: "¿estás estresada?", acompañando estas palabras con un gesto con la mano, ordenándote callar. Saludas o te despides y, en el caso de que obtengas respuesta, lo hacen sin mirarte a la cara...
Autor: Gabriela Acedo Emmerich

23 sept. 2011

LA PUERTA DE LA VIDA

Cuando pensamos que nuestro mundo se ha hundido,  cuando hemos perdido toda la esperanza, toda la ilusión de vivir, cuando nos creemos débiles e incapaces de salir del pozo, cuando nos sentimos culpables, agobiados... cuando lo vemos todo negro,  no somos capaces de ver la realidad. Las emociones nos dominan.

La realidad es que son sólo un torbellino de sentimientos y sensaciones que nos invaden. Hemos entrado inconscientemente por la puerta de la desesperanza y la oscuridad. Pero la puerta de la vida está abierta, esperando nuestro regreso.  

Mira hacia atrás, hacia tu pasado: seguro que ha habido momentos en los que tenías sentimientos similares por algún acontecimiento negativo, triste… También te sentías desbordado, agobiado, débil y, sin embargo,  supiste regresar y entrar por la puerta de la vida. 

Y, esta vez, aunque no lo creas, ¡volverá a ocurrir!, porque no eres ni débil, ni culpable… Son otros los que te han hecho sentir así.
Autor: Gabriela Acedo Emmerich

20 sept. 2011

¿Trastorno de la Conducta Alimentaria por acoso moral?

"Las agresiones y las humillaciones se inscriben en la memoria y se vuelven a vivir a través de imágenes, pensamientos y emociones intensas y repetitivas ... Las víctimas necesitan hablar de los acontecimientos que las traumatizaron, pero las evocaciones del pasado traen consigo manifestaciones psicosomáticas equivalentes al miedo... A veces, pierden el apetito o, al contrario, adoptan conductas bulímicas y aumentan el consumo de alcohol y de tabaco" El acoso moral, Marie-France Hirigoyen.

Leyendo este libro me topé hace unos días con este párrafo. Hasta ahora nunca había leído sobre la posible incidencia de un TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria) en víctimas de acoso moral. ¡A mí me había ocurrido!: "Decido acostarme todo el día en el sofá para intentar dormir y no pensar ni recordar. Pero nada funciona  y sé que necesito ayuda de profesionales. Por otro lado, no quiero hablar del tema laboral. Estoy hecha un lío. Nada de lo que me hacía ilusión me importa. Sólo quiero dormir, dormir y borrar imágenes y recuerdos. Tampoco PUEDO NI QUIERO COMER y empiezo a perder rápidamente peso" (Cruzando el puente de la razón). 
No tenemos que minusvalorar este tema. Es imprescindible abordarlo con ayuda profesional, tan pronto como adoptemos alguna conducta irregular con la comida. Un TCA en una enfermedad que no respeta edades, ni sexo y es difícil de superar. Con 45 años, con un cuadro ansioso-depresivo, empiezo a perder peso rápidamente por falta de apetito. Un buen día, no sé realmente en qué momento del proceso, decidí que quería perder aún más: ¡Cuánto más pierdo, más feliz me siento!  Era, evidentemente, una felicidad ficticia. Creo que era una forma de controlar y canalizar mis emociones. Curiosamente, siendo ya un auténtico saco de huesos, cuando me miraba al espejo me veía deforme, gorda... Ya estaba atrapada en las redes. No comía prácticamente nada, acompañando este eterno ayuno con vómitos, laxantes, diuréticos... Necesité unos tres años de intensa ayuda terapéutica en la UTCA (Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria) para curarme.
Autor: Gabriela Acedo Emmerich

10 sept. 2011

¿SE PUEDE SUPERAR EL ACOSO LABORAL O MOBBING?

, en letras mayúsculas. Hace no muchos meses no estaba convencida, más bien creía lo contrario.

De estar sumida en la depresión y las ganas de no vivir, he pasado a recuperar la alegría y a volver a disfrutar de todo la belleza que me brinda la vida.
De aislarme, pasarme las horas acostada en el sofá ..., he pasado a volver a disfrutar de la "vida social", de las comidas con amigos, de reírme, de hacer pequeñas locuras ...
De sentirme débil, he pasado a sentirme fuerte, con ganas de comerme el mundo y luchar por lo que considero justo.
De odiarme a mí misma, he pasado a quererme, a aceptarme tal cual soy con todas mis debilidades y errores.
De preguntarme "¿por qué a mí?", he pasado a aceptar que podría haber sido cualquier otra persona que se le o les hubiera cruzado por el camino.
De malgastar mis fuerzas por agradar y "oír alguna palabra agradable de sus bocas", he pasado a entender y comprender que cada ser humano es un ser único y es imposible agradar a todos, así como que todos sean de tu agrado. ¿Para qué consumirse con una tarea tan ardua e imposible?
De tener momentos de rabia y odio, he pasado a no dejar sitio a estos sentimientos destructivos. Necesito toda mi energía para VIVIR. 

"La vivencia de un trauma supone la reestructuración de la personalidad y una relación diferente con del mundo. Deja un rastro que no se borrará jamás, pero sobre el que se puede volver a construir." EL ACOSO MORAL, Marie-France Hirigoyen